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    Yolanda Martín López

ISBN: 978-84-17011-52-9
Categoría:

Aurrimar vol.2

por: Yolanda Martín López

—¿Te has dado cuenta? —susurró Baliseta a su lado.

—¿De qué?

—¡De la oscuridad!…

17.00

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Nací en Barakaldo, en la provincia de Bizkaia, allá por 1966. En el siglo XX. En el segundo milenio. Un orgullo. No muchas generaciones pueden presumir de vivir en dos milenios diferentes de nuestra historia. ¡Historia! Siempre me apasionaron los cuentos, las novelas fantásticas, los relatos ambientados en galaxias muy, muy lejanas… Supongo que dejar volar a la imaginación es una de mis grandes pasiones ya desde pequeñita. Por ese motivo, creo que licenciarme en Geografía e Historia era algo inevitable. ¿Qué puede resultar más apasionante que un viaje al pasado de nuestra especie? Tal vez, un salto hacia su futuro… No pierdo la esperanza. Aún hay posibilidades de que alguien invente la máquina del tiempo. Arqueóloga, diseñadora, arquera, monitora, transcriptora, auxiliar de museo, profesora… ¿Escritora? Nunca estuvo en mis planes. Quizás cuentacuentos o cuentista… Creadora ocasional de personajes y ambientaciones para las partidas de rol de mis amigos. Ese es el verdadero origen de La leyenda del Dios Errante. ¿Y que mejor forma de celebrar mi cincuenta cumpleaños que dándole vida a los muchos mundos que pueblan mi cabeza? Bienvenidos a Aurrimar y sus historias.
Obras de Yolanda Martín López
Sobre este libro
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Detalles

ISBN: 978-84-17011-52-9
Título: Aurrimar vol.2
Páginas: 716

Sinopsis —¿Te has dado cuenta? —susurró Baliseta a su lado. —¿De qué? —¡De la oscuridad! Tayishi la miró boquiabierto sin saber a qué se refería. Había bastante luz en el ambiente como para distinguir lo que sucedía a su alrededor. Los fuegos y las antorchas iluminaban la… ¡Antorchas! ¿Desde cuando habían necesitado antorchas en la aldea durante la noche? Un terrible presentimiento hizo que todo su cuerpo se estremeciera. Levantó su oscura mirada hacia lo alto, hacia los pináculos de Las Cuatro Torres. La potente luz rojiza que desde el comienzo de los tiempos iluminaba el desierto en la distancia, había desaparecido. Las Torres parecían muertas. El corazón le dio un vuelco. Se giró hacia la anciana como si ella tuviera las respuestas. —¿Qué demonios está sucediendo? Una idea bailaba en el despierto cerebro de la mujer. La cúspide de las torres se había quedado a oscuras, pero sus cimientos se habían iluminado. ¿Qué podía significar aquello? —¡Tal vez haya llegado el fin del mundo tal como lo conocemos, Tayishi!