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    Carlos Bermejo Hernández

ISBN: 978-84-17608-00-2
Categoría:

Cuentos y relatos

por: Carlos Bermejo Hernández

Con su estilo lineal y sencillo, Carlos Bermejo recopila en este volumen cuentos y relatos autobiográficos y otros escritos sobre pintura y literatura; publicados unos en su cuenta de Facebook y otros inéditos, con la intención de que no se pierdan en la selva oscura de la red o queden sepultados para siempre en el cajón sin fondo del disco duro de su ordenador

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CARLOS BERMEJO HERNANDEZ Natural de Molina de Segura (Murcia), reside entre Alicante y San Vicente desde mayo del 68. Lector empedernido desde la niñez y escritor en la adolescencia, escribió su primera novela a los catorce años. Con el secreto deseo de hacerse escritor marchó a Madrid a mediados de los cincuenta. Frecuentó tertulias literarias y se presentó a algunos premios literarios, sin éxito. Militar profesional, nunca abandonó su afición por las letras, como así se refleja en sus veinte años que estuvo como colaborador en varias publicaciones de prensa. Actualmente escribe y hace crítica de arte en diversos medios. Conferenciante, presentador en exposiciones y catálogos, ha escrito y editado los libros Mirar un cuadro y algo más, en el que recoge las semblanzas de numerosos pintores que han pasado por el taller que él dirigió y presentó en la Asociación de Artistas Alicantinos; Sorolla pintor de la luz, en colaboración con Pilar Galán; Historia de yo, autobiográfico, y Carola Montes quiere ser tu amiga en Facebook, novela de ficción. Figura en el libro Pintores alicantinos 1900-200 y en el Diccionario de Artistas Valencianos.
Obras de Carlos Bermejo Hernández
Sobre este libro
Detalles

ISBN: 978-84-17608-00-2
Título: Cuentos y relatos
Fecha: 2018
Páginas: 222

Sinopsis Con su estilo lineal y sencillo, Carlos Bermejo recopila en este volumen cuentos y relatos autobiográficos y otros escritos sobre pintura y literatura; publicados unos en su cuenta de Facebook y otros inéditos, con la intención de que no se pierdan en la selva oscura de la red o queden sepultados para siempre en el cajón sin fondo del disco duro de su ordenador. En «Ganándole tiempo a la muerte» y «La vista del ladrón» juega a embaucar al lector haciéndole creer que está ante un hecho real cuando tan solo es un sueño. Por el contrario en «El zapatón del punto rojo» narra el trágico suceso de un crimen del que fue testigo de cargo en su adolescencia, aunque las absurdas motivaciones del criminal nos hagan dudar de su verosimilitud. Y para una posible segunda parte de su entrañable autobiografía «Historia de yo», incluye ocho capítulos nuevos. Para retroceder en el tiempo inserta algunas de las crónicas que desde Madrid escribía para una emisión semanal en la desaparecida emisora Radio Molina de la Red de Emisoras Populares de la Iglesia. Tras ellos, y con el fino humor que lo caracteriza, flagela su ego con una autocrítica llevada a cabo por su alter ego apócrifo y con la opinión sobre su pintura de un crítico inexistente, un tal Carlos de Villaelena. En línea con su faceta de pintor incluye dos relatos con los títulos «La pintura: mi droga» y «Mi tema», en los que de forma apasionada nos dice lo que representa para él la pintura y explica por qué es pintor marinista. Continúan artículos de opinión sobre la pintura en general, sobre sus amigos Vladimir Radionov, pintor, y Pilar Galán, la escritora. Nos encontramos con otros sobre Turner, Sorolla y Antonio López. Tampoco faltan en el libro artículos sobre su técnica narrativa, para finalizar con la semblanzas de los trece compañeros pintores que pasaron por el taller Miran un cuadro, que él dirigió durante doce años en la Asociación de Artistas Alicantinos y que no están incluidos entre los treinta y dos que figuran en el libro que con ese título editó.