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    Isabel María Hernández Molina

ISBN: 978-84-17990-44-2
Categoría:

Hormigas Barrocas

por: Isabel María Hernández Molina

Esta obra recoge un grupo de relatos. No hay conexión entre ellos, sin embargo constituyen piezas de un mismo puzle. Simplemente dan respuesta a las palabras de la autora:
«Escribir da sentido a la vida. Viajar a través de la creación resuelve numerosos enigmas del alma. Da felicidad y lo más valioso, la libertad».
Reúne historias, reflexiones, juegos creativos… para contar y, sobre todo, para hacer un guiño a la existencia.

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Conoce al autor
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    Isabel María Hernández Molina, sevillana, Licenciada en Ciencias de la Educación, Máster en Educación, estudios de Antropología Social, profesora de E. Primaria, E. Infantil y Pedagogía Terapéutica. Posee numerosos cursos de Formación Docente y se considera ante todo «maestra». Vive entregada a esta labor, desarrollando en la actualidad un Proyecto de Arte en el CEIP Ángel Andrade de Ciudad Real.Proviene de familia de músicos. Esto explica su afición a la música.Ha pertenecido a un grupo de teatro y ha escrito dos obras de Teatro Infantil, estrenadas en el Corral de Comedias y en el Teatro Municipal de Almagro, las cuales fueron interpretadas por los alumnos del Colegio Diego de Almagro.También ha escrito numerosos cuentos infantiles.  Y pertenece a un grupo de escritoras de la Biblioteca Municipal de Ciudad Real.Es ahora cuando se ha decidido a publicar esta obra, Hormigas Barrocas, que reúne algunos de sus relatos más significativos de los últimos años.Ama por encima de todo la Literatura y desde antes de aprender a escribir ya era aficionada a inventar historias, las cuales dictaba a su hermano mayor. Ha escrito desde que tiene memoria porque según sus propias palabras: «Es lo que da sentido a la vida. Viajar a través de la creación resuelve numerosos enigmas del alma. Da felicidad y lo más valioso, la libertad».
    Obras de Isabel María Hernández Molina
    Sobre este libro
    Detalles

    ISBN: 978-84-17990-44-2
    Título: Hormigas Barrocas
    Fecha: 2019
    Páginas: 196

    Sinopsis Esta obra recoge un grupo de relatos. No hay conexión entre ellos, sin embargo constituyen piezas de un mismo puzzle. Simplemente dan respuesta a las palabras de la autora: «Escribir da sentido a la vida. Viajar a través de la creación resuelve numerosos enigmas del alma. Da felicidad y lo más valioso, la libertad». Reúne historias, reflexiones, juegos creativos… para contar y, sobre todo, para hacer un guiño a la existencia. Encontramos expresiones como: «Quién dice que son los mayores los que enseñan y que no se aprende solo… Un solo hálito de vida y todo surge… La felicidad es un cuenco de frutas, una manta gruesa de lana con templanza de relente, meter las manos en tierra húmeda, escarbar en ella hasta que todo se vuelve sencillo… Crecíamos y en nuestros corazones, se iban filtrando antídotos de ingenuidad infantil… Desconozco todas las cosas, ni siquiera sé por qué sigo aquí. Pero de una cosa estoy seguro: Dios es una mujer… Hay ventanas para mirar afuera y las hay para mirar adentro… ¡Benditos pájaros sin penas de amor!... El ser humano es un aliento semántico, de emociones y sueños… Darse cuenta que la vida se va como el agua en los bolsillos por no darnos cuenta de la magia de los momentos… He salido a buscar las letras... y una vez más, me pregunto si no son ellas las que me encuentran a mí… No viviré tantos días como para construir su historia… Decía que escuchaba el coro de la Tierra, un aullido destemplado del planeta… La felicidad es una obra de arte que toca nuestras almas, cediéndonos todo el espacio que existe en nosotros mismos… El salmorejo de naranja produce fusión de sensaciones. La primera cucharada clava al paladar puntillas de azahar, crea un estallido que araña el cabello, pone los ojos color quimera y vislumbra los objetos en tonos pasteles. Empieza un concierto de campanilleros que solo oye el comensal… En invierno los jardines son contenedores de vida… ¡La vida vuelve a explotar de vida!...». En definitiva, demuestra que escribir no es un derroche, sino un nervio que arrastra y obliga a cumplir con las leyes del destino.