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    Juanma Martín

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Mi amor tóxico. Versos del amante desconocido

por: Juanma Martín

Estos son los versos del amante equivocado, un ser que no sabe amar, que no quiere bien. Un necio que, por miedo a su soledad y vergüenza de sí mismo, idealiza a su objeto de deseo, lo utiliza y lo transforma ante su mirada y se aferra a la fantasía, a la idea distorsionada que ha instalado en su mente sobre la persona amada. El amante equivocado vive su amor con desproporcionada intensidad, es una droga que le engancha a través de un egoísmo infantil y le ciega ante la verdadera naturaleza del otro

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Conoce al autor
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    Nacido en Canillas de Aceituno (Málaga) en 1983, Juanma Martín manifestó pronto su interés por la literatura, comenzando a escribir relatos en su adolescencia. En su etapa escolar obtiene sendos premios en el Concurso Fabiola Gavilán del I.E.S. Alta Axarquía (Periana, Málaga), en la modalidad de relato corto: 2º Premio con No es para mí (1997) y 1º Premio con ¡Hay que olvidarlo! (1999). Su fascinación por el cine le lleva a cursar estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad de Málaga y de Historia y Crítica de Cine en Madrid. Colaboró como crítico y redactor en la revista Fanzinedigital (2007) y creó el blog de crítica cinematográfica en 2012, ActoresSinVergüenza. Mi amor tóxico (versos del amante equivocado) es su primera obra literaria, una colección de poemas de estilo libre escritos entre 2007 y 2014.
    Sobre este libro
    Detalles

    Título: Mi amor tóxico. Versos del amante desconocido
    Fecha: 2019
    Páginas:

    Sinopsis Estos son los versos del amante equivocado, un ser que no sabe amar, que no quiere bien. Un necio que, por miedo a su soledad y vergüenza de sí mismo, idealiza a su objeto de deseo, lo utiliza y lo transforma ante su mirada y se aferra a la fantasía, a la idea distorsionada que ha instalado en su mente sobre la persona amada. El amante equivocado vive su amor con desproporcionada intensidad, es una droga que le engancha a través de un egoísmo infantil y le ciega ante la verdadera naturaleza del otro. Por ello, cuando esta se rebela más real que su fantasía, imbatible ante sus anhelos, el amante equivocado cae en la frustración interna de sentirse en una encrucijada: odia pronto lo que amaba y lucha para no verse solo una vez más. Culpa al otro de su desdicha y vive su amor como un tóxico. No se percata de que el amor, el buen amor, es otra cosa, que no es un veneno, sino un bálsamo: un bonito refugio en el que crecer continuamente practicando el ejercicio de la generosidad.