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    Miguel Ángel Benito del Pozo

ISBN: 978-84-18307-28-7
Categoría:

Un lugar donde esperar a que levante la niebla

por: Miguel Ángel Benito del Pozo

Este libro está lleno de heridas.
De algunas apenas queda la cicatriz,
otras está por ver si se curan,
y todas, si finalmente se olvidan,
… aunque no sé
porque ya voy para viejo
y no hay día en que no tropiece y me estrelle al menos dos o tres veces,
y claro está, de esta guisa, el trabajo de olvidar se me acumula
y no hay manera (…)

Conoce al autor
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Miguel Ángel Benito del Pozo nació en 1958 en Hontoria (Segovia), donde actualmente reside. Es licenciado en Psicología, máster en Logopedia y maestro de educación especial en activo. Desde Juan Rulfo hasta Karmelo C. Iribarren toda lectura es para él susceptiblemente inspiradora. Su creación ha madurado bajo el mismo sol de Castilla que forjó las de Delibes y Machado. La literatura ha sido una constante en su producción audiovisual, compuesta hasta la fecha de varios documentales sobre Segovia y provincia —Segovia tal y como yo la veo, Turégano: legado de pan y sorbos de agua bendita, Fuentidueña: novia del agua, altar y llanto de piedra— y los docudramas Jarrasca. Semblanza de un gabarrero y La vida en torno a un puchero, cuya fuerza reside especialmente en la narrativa del guion. Un lugar donde esperar a que levante la niebla es su primera obra poética publicada, que recoge muchos poemas actuales y algunos de hace décadas, todos ellos inéditos. Compositor, también, de numerosas canciones infantiles y de autor, con este libro de poemas quiere dar a conocer otra de sus facetas artísticas al público amante de las palabras cocinadas a fuego lento y exentas de cualquier tipo de artificio.
Obras de Miguel Ángel Benito del Pozo
Sobre este libro
Detalles

ISBN: 978-84-18307-28-7
Título: Un lugar donde esperar a que levante la niebla
Fecha: 2020
Páginas: 150

Sinopsis Este libro está lleno de heridas. De algunas apenas queda la cicatriz, otras está por ver si se curan, y todas, si finalmente se olvidan, … aunque no sé porque ya voy para viejo y no hay día en que no tropiece y me estrelle al menos dos o tres veces, y claro está, de esta guisa, el trabajo de olvidar se me acumula y no hay manera (…)